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Mujer y Maternidad
– Es TU decisión –

maternidad, coaching para adultos El tema de la Mujer y Maternidad es uno fuerte de tratar; pero pienso que es importante que nosotras las mujeres, quienes nos hemos esforzado mucho por lograr la igualdad en nuestros derechos, tomemos consciencia acerca de nuestra propia existencia y dejemos de hacernos "las víctimas" de la vida, de Dios, de los hombres y de la mismisima sociedad. Podrá sonar un poco petulante y difícil de creer; pero en realidad, la mujer es la pilar más importante de cualquier sociedad, ya que de la mujer nacieron todos los seres humanos; desde los más humildes hasta los hombres más poderosos e influyentes.

La mujer es la que tiene el mayor poder de educar en nuestra sociedad; sin embargo, es tan elevada esta responsabilidad que muchas optan por hacerse ciegas ante este tremendo compromiso vitalicio que quizás sea el más importante de su vida, como es el tomar la decisión de ser madre o no.

En la época de nuestras madres, cuando no existían métodos anticonceptivos y los que habían no eran tan confiables como los de ahora, la maternidad se convertía en un juego de "Ruleta Rusa". Era la "suerte" que dictaba si una quedaba embarazada (y la cantidad de veces), en vez de nuestra verdadera conciencia como mujeres, capaces de tener el total control y derechos sobre nuestro cuerpo y por ende de nuestra maternidad.

Pero con ese so–pretexto las madres criaban hijos; supieran o no hacerlo o que tuvieran la edad apropiada o no para tenerlos. En fin, las circunstancias y las situaciones eran distintas y si las madres deseaban o no a sus hijos que nacieron como el resultado de su inmadurez, ignorancia, de una "aventura" o realmente por su amor a su pareja y su deseo de ser madres; no tenían muchas opciones en la vida. Algunas abortaban bajo situaciones clandestinas y precarias, otras los daban en adopción y hasta cosas inimaginables; pero la mayoría tuvieron que aceptar su "realidad" de que ya eran madres "voluntariamente a fuerzas", porque el niño ya había llegado.

maternidad, coaching para adultos Pero para una gran cantidad de mujeres, al ser madres se les cortaron sus sueños e ilusiones de trabajo, familia, amigos y de proyecto vida al igual que su vida amorosa y sexual. La vida social de esa época como la educación religiosa que predominaba, marcaba las pautas del matrimonio y maternidad ("obedecer a tu marido y ten los hijos que Dios te dé"). No importaba si la mujer estuviera realmente consciente de lo que esto implicaría para el resto de su vida. Antes, los roles familiares estaban muy claros, el hombre proveía el sustento y la mujer educaba y criaba a los hijos, ninguno se metía en el rol del otro.

Pero afortunadamente las cosas ya son diferentes y pueden ser tal y como nosotras queramos. Sin embargo, cada decisión que tomemos con respecto a nuestro cuerpo y a nuestra vida, en especial la de tener hijos o no debe ser tomada con mucha seriedad, responsabilidad y consciencia ya que tu vida y la de tus hijos está de por medio.

Hoy las responsabilidades que tienen las mujeres han aumentado considerablemente, tanto a nivel laboral como a nivel familiar y social. Frecuentemente creemos que podemos ser excelentes profesionistas, madres, amas de casa, "solucionadoras de problemas familiares", enfermeras, cocineras, etc. todo y al mismo tiempo, cuando en la realidad, no es así. Sí podemos hacer todas estas actividades a la vez, y sí las podremos hacer "bien"; pero "bien" no es suficiente cuando hablamos de criar hijos con amor, responsabilidad, conciencia y el tiempo que implica hacernos cargo de todas sus necesidades.

Al leer o escuchar entrevistas de mujeres famosas y exitosas en el ámbito político, empresarial o del mundo del entretenimiento, muchas sentimos admiración y respeto porque ellas han logrado "tener todo en la vida" (marido, hijos, dinero y una exitosa carrera) y justifican su rol de madre repitiendo el muy trillado cliché de "no importa la cantidad de tiempo, sino la calidad", (los hijos no se conforman con 15 minutos de calidad al día). Estas mujeres adineradas –con la ayuda de un ejército de personas que las ayudan en todo– han influenciado a que otras mujeres sigan sus pasos de ser "todólogas" sin considerar el inmenso trabajo físico y emocional que se requiere para atender de manera digna a un hogar y a una pareja.

maternidad, coaching para adultos Lo que nosotras las mujeres debemos de hacer es dejar de tomar esta clase de decisiones con las hormonas y la imaginación, recordando aquellos cuentos de hadas que escuchábamos de niñas. Usemos más nuestra cabeza y corazón para verdaderamente pensar lo queremos en la vida. Dejemos de utilizar a nuestros hijos como una herramienta más para poder "sobrevivir" y ser feliz, y tomemos la decisión de tenerlos con toda la responsabilidad y consciencia que esto implica.

Estos cambios en nuestras sociedades han ocurrido a raíz de la liberación femenina cuando antes la única "profesión" (obligación estipulada por la sociedad y religión) era la de ser madre. Hoy, nosotras tomamos decisiones, nosotras podemos controlar nuestra maternidad y nosotras podemos elegir el rumbo de nuestra vida; pudiendo llegar a niveles tan altos o más que muchos de los hombres; siempre y cuando así lo decidamos.

Hoy en día, tenemos muchas y variadas opciones de vida. Entre ellas podemos elegir ser o no ser madres como también tenemos la elección de vivirla bajo nuestros propios términos y cosechar éxitos laborales, sociales o de cualquier índole y oportunidades que nos hagan sentir plenas y felices. Ahora, si ya somos mamás o queremos serlo, debemos aceptar con consciencia todo lo que esto implica – tanto lo bueno como lo "malo"; y no sentir culpa, rencor, frustración, incomodidad, tristeza, enojo o cualquier otro sentimiento similar que pueda llegar a surgir de manera consciente e inconscientemente por el tiempo, compromiso e incluso el gasto económico que puede representar la llegada de uno o más hijos.

En nuestras sociedades latinas, es común que los abuelos u otros familiares apoyen a la madre al cuidar a los hijos durante gran parte del día ya que estás trabajan o realizan otras actividades. Puede haber infinidad de razones muy poderosas y validas por la cual esto ocurre; sin embargo eso no cambia el hecho de que los hijos están alejados de la atención emocional y cuidados de sus padres. Este tipo de situaciones generan un gran desequilibrio social en nuestra sociedad, ya que las mujeres ya no están dispuestas a estar todo el día de "amas de casa" sino que quieren trabajar y sentirse productivas e independientes; pero a la vez quieren cumplir con su cometido natural y de vida al ser madres. Cuando tratamos de hacer demasiadas cosas a la vez, siempre terminaremos fallando en por lo menos una de ellas.

En muchas ocasiones escucho las razones de mis clientas justificando su decisión de ser madres y por lo general representan decisiones irresponsables, inconscientes o inmaduras, por ejemplo: "los tuve porque mis padres y/o mis suegros me presionaban", "porque mi marido quería una familia", "porque si no le doy hijos lo voy a perder", "porque me estaba poniendo los cuernos y quería retenerlo", "porque pensé que tener hijos iba a arreglar mi matrimonio", "porque me falló la cuenta", "porque todas mis cuñadas y/o mis hermanas ya tienen hijos", "porque así lo quiere Dios", "porque ya quería casarme y mi novio no se decidía", "porque está en el acuerdo prenupcial o en la herencia" e incluso, "porque me enamoré perdidamente de él", etc.

Y lo más triste es cuando los hijos ya han llegado y nunca estuviste 100% convencida de tenerlos, porque es en ese momento cuando tu plan de vida se ha visto frustrado, y al ver que los años pasan y los sueños siguen sin cumplirse por tener que cuidar a tus hijos, es completamente normal que llegues a experimentar sentimientos negativos, como los antes mencionados. Pero esto puede llegar a generar un ambiente o situaciones nocivas e inapropiadas para los hijos hasta llegar a algún maltrato de tipo físico, sexual o emocional. El abandono emocional es tan dañino para los hijos como lo es el alejamiento físico de uno de los padres, ya que esto les puede transmitir una sensación de que "por su culpa" la madre no pudo ser feliz y aunque nunca se atreva a decirlo, el niño lo percibe claramente y se queda con esa sensación de culpa , que le puede quedar para toda su vida.

Esta es una situación complicada de "ver" ya que muchos hombres como mujeres se niegan a admitir que pudieran tener estos sentimientos hacía sus hijos y se cuentan a sí mismos de que son padres comprometidos, amorosos y responsables –aunque sus actos, y actitudes demuestren lo contrario. Revelarte a ti mismo esta "verdad" requiere de un trabajo de introspección muy profundo que aunque sea necesario, no muchas personas están dispuestas hacer y por lo tanto siguen viviendo una vida falsa en donde sus sentimientos son encubiertos por su ego, mientras que los hijos siguen sintiéndose solos aún en compañía de sus padres "amorosos".

Uno de los principales errores que una mujer puede tomar es pensar que la decisión de tener o no un hijo es una decisión que se comparte con su pareja. La mujer debe de tomar esta decisión pensando exclusivamente en su proyecto de vida, el que ella desea y anhela para ella misma –si sus planes son compatibles con la de su pareja, que bueno; si no, entonces deberá re–considerar no su decisión de maternidad, sino su elección de pareja.

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Todas las mujeres se casan pensando que su "familia feliz" existirá para siempre y aunque las estadísticas de divorcio en algunos países, como en los EUA ha llegado hasta el 40–50%, hay una cada vez más alta posibilidad de que el tan anhelado sueño romántico no se cumpla y muchas terminen como madres solteras (aunque siempre se piensa que esas estadísticas no son para ellas y que su matrimonio será de los que sí sobreviven).

En casos de divorcio, generalmente es la mujer que se queda al cuidado de los hijos y esta situación se vuelve tremendamente difícil y angustiante para ella ya que automáticamente se convierte en una madre sola, la cual tiene que asumir la responsabilidad completa de todo (y de todos), y frecuentemente tiene que buscar la ayuda de otros para la pueda librar. Sin embargo, existen muchas mujeres que no cuentan con este apoyo, haciendo su vida cotidiana mucho más difícil y a veces provocando que la madre "desaparezca" emocionalmente de la vida de sus hijos ya que sus pensamientos de supervivencia económica llegan a dominan su pensar.

Por lo general, en estos casos de separación, las cosas no terminan bien para nadie y frecuentemente hay mucho dolor ante una separación que a veces tarda muchos años en sanar. Por el bien del hijo y por el derecho del padre tienes que seguir interactuando con aquel que probablemente te hizo la vida imposible, quien te golpeaba o insultaba, quien te fue infiel o simplemente dejaron de amarse. En estas circunstancias en donde la madre pasa por un gran duelo, todavía tiene que pelear tiempo, dinero y estar dispuesta a seguir viendo a la familia de su ex, (porque son familia directa de los niños), y a tolerar manipulaciones y chantajes emocionales.

Los hijos de padres divorciados pueden llegar a superar esta situación traumática en su vida siempre y cuando los padres sigan actuando de una manera madura y responsable durante y después de la separación. Pero, desafortunadamente no siempre es así, y muchos de ellos llegan a presentar serios problemas emocionales durante gran parte (o toda) de su vida adulta. El resultado son adultos inadaptados emocionalmente y con una alta probabilidad de que repitan los mismos patrones de conducta de sus padres.

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Una madre amorosa, comprometida, responsable y consciente entiende que su proyecto de vida se torna en criar hijos sanos, felices e independientes. Una mujer que toma esta decisión sin consciencia y sin el compromiso total, casi siempre se termina haciéndose más daño a ella misma como a sus hijos.

Es muy importante aclarar que NO estoy diciendo que el ser madre sea algo malo, sino todo lo contrario. Pero, lo que Sí estoy diciendo tiene que ver con la forma en que las mujeres toman esta decisión –la cual por lo general es tomada sin responsabilidad y sin consciencia ya que muchas veces no se considera que es una decisión de la cual ya no se puede escapar de ella; aunque estés deprimida, pobre, rica, acompañada, sola, enferma o en excelencia. Tomaste la decisión de tener hijos, ahora afróntala de la mejor manera para que su llegada sea una bendición y no una cruz que sientas que tengas que cargar.

Mujer, tú tienes el poder de hacer de tu maternidad lo que elijas – para ti y para tus hijos. Elije con responsabilidad y tu más grande recompensa será ver a tus hijos crecer en adultos conscientes, responsables, independientes y felices.

Eduquemos a los hijos en base a los principios de la consciencia y la libertad de elegir con madurez y responsabilidad. Esta decisión no se toma cuando te enamoras, no se toma cuando hayas encontrado el trabajo perfecto o si has comprado o no la casa ideal. La decisión de tener un hijo la tomas tu sola en base a si quieres hacerte cargo y formar de manera consciente y responsable a otro ser humano que algún día tendrás que soltar para dejarlo el libertad para hacer su propia vida

¿Estas dispuesta a esto y más? Entonces, adelante y disfruta con total amor y libertad el nacimiento y crecimiento de tus hijos.









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